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CONCLUSIONES

La realización de este proyecto de telecolaboración ha supuesto una experiencia de docencia auténtica y significativa, pues nos ha dado la oportunidad de practicar como profesores con alumnos reales, creando un proyecto de forma totalmente libre. Esta libertad y el uso de la narrativa digital nos ha permitido poner en práctica una forma  creativa de docencia con la que pensamos que los alumnos han desarrollado diferentes capacidades, como la competencia digital o la creatividad, además de practicar las destrezas lingüísticas de leer, escuchar, escribir y hablar.

Respecto a los objetivos planteados inicialmente en este proyecto de telecolaboración, consideramos que hemos desarrollado la competencia digital descubriendo y aprendiendo a utilizar nuevas herramientas digitales. A nivel sociocultural hemos tenido la oportunidad de contactar con gente de otros países, pero comprobamos que, debido a la globalización, las diferencias culturales son menores de las que en un principio habríamos pensado.


 

 


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Asimismo, hemos podido constatar si no una misma cultura de aprendizaje en nuestros alumnos  respecto a la nuestra, muchas similitudes y referencias comunes que nos permiten caracterizar la relación profesor-alumno, el modo de aprendizaje y el enfoque comunicativo trabajado, como identificables por todos los miembros en el proyecto, ya que todas las tareas e instrucciones dadas han sido debidamente interpretadas y no ha habido necesidad de dar explicaciones adicionales.

Si bien las dificultades iniciales acerca de cómo iniciar el proyecto dieron lugar a una fluidez en lo que respecta a la narrativa y a la puesta en común de los contenidos que íbamos a trabajar, la inicial predisposición de Thea y Domenico ha ido tambaleando a lo largo del trabajo, sin dejar de participar en él, pero con una distancia entre ellos que hubiésemos deseado que fuese menor. Habiendo cumplido con todas las tareas y habiendo respondido positivamente al trabajo en general, hemos echado en falta un trabajo de equipo que quisimos promover e insuflarles desde el primer momento. Por eso uno de nuestros anhelos, tanto a la hora de realizar el trabajo como ahora ya terminado, es cómo hacer, en un futuro, que nuestros alumnos vean en el trabajo colaborativo una oportunidad para interrelacionarse de forma constructiva y lo asuman de tal manera que los impulse positivamente hacia un trabajo conjunto.  Es una cuestión importante, no solo el tratar de saber cómo ser lo suficientemente persuasivo como para hacer que los alumnos creen vínculos que fagociten una relación constructiva y de aprendizaje, sino también qué estrategias puede usar uno mismo dentro de un grupo de trabajo para, pese a las diferencias, aprender a mirar de una manera desde la que ver el aporte de cada miembro del grupo como constructivo. El superar resistencias y contratiempos ha sido importante, no solo para ellos y por el trabajo en sí, sino también para nosotros como equipo de trabajo. A todo ello debemos sumarle  el trauma colectivo que estamos viviendo debido a la situación de alarma, situación que se interpuso en el proyecto a mitad camino.

Vemos necesario mencionar también el doble filo de este trabajo. Por un lado nosotros estamos evaluando a dos alumnos haciendo de profesores. Por el otro, nosotros somos los alumnos que van a ser evaluados. Nos parece importante esta concepción del evaluador que es evaluado porque crea una conciencia sobre lo que se está haciendo que hace que el trabajo se enriquezca. Nos parece que lo ideal sería que esta sensación, o conciencia de ser evaluado, no se perdiera, y permaneciera durante toda nuestra vida profesional, ya que de ella surgen un impulso y una motivación enormemente positivos .

Resaltamos algunos aspectos de esta experiencia de telecolaboración que nos resultan útiles a tener en cuenta en nuestra futura actuación docente:

  • La importancia de realizar nosotros primero como profesores todas las tareas que les pedimos a los alumnos nos ha permitido ver su grado de complejidad, y todas las implicaciones que tiene realizarlas.

  • El uso del WhatsApp como medio de contacto para mantener la comunicación con los alumnos, enviar y recibir actividades y feedback, a pesar de que en Islandia no es muy popular.

  • Compartir impresiones con los alumnos y conocer su opinión respecto al proyecto y las actividades con el fin de saber los puntos fuertes y débiles del mismo.

 

  • La capacidad de actuar de manera coordinada frente a imprevistos, y la flexibilidad para ser creativos frente a situaciones insólitas. 

Finalmente, cabe señalar la sorpresa que ha supuesto este trabajo para Thea y Domenico, nuestros dos alumnos, y su posterior manifestación acerca de la dificultad que les ha supuesto estar inmersos en un proceso creativo. Thea nos confesó que nunca había hecho algo en lo que tuviera tanta libertad creativa y eso le sobrepasaba y no sabía cómo avanzar o solucionar el trabajo. Lo interpretamos como un bloqueo motivado por una falta de costumbre e inexperiencia en procesos en los que haya que involucrarse de forma creativa. Ello nos lleva a reflexionar acerca de los sistemas educativos formales y cómo estos no se preocupan, en general, por incidir en la autonomía del alumno más allá de leer y estudiar. Tener una actitud proactiva desde la que crear y ofrecer a los demás aquellas habilidades o ideas que uno o una tiene, y su capacidad de potenciarlas mediante trabajos como este, no es lo más habitual en los sistemas formales, generalmente más preocupados en mantener el status quo que en procesos de creación e innovación. Concluimos así que la escuela se encuentra con un grave dilema cuando se enfrenta a diferentes maneras de hacer, de ser o de relacionarse, tal y como interpretamos de lo manifestado por nuestros alumnos, ante un trabajo en el que hemos intentado que la libertad de creación fuera un incentivo y un impulso para fomentar la competencia comunicativa, y no un freno o un bloqueo para ello. Pese a todo estamos contentos con el resultado final, al que, como todos sabemos, se ha llegado tras un proceso interrumpido por un acontecimiento de salud pública global que, presumiblemente, va a cambiar nuestras vidas para siempre.

 

Por último, este trabajo nos ha servido para tomar conciencia de las posibilidades que nos da la tecnología, pero también para entender  que los procesos creativos van más allá de las herramientas y se pueden sostener gracias a un hilo argumental, por tener un nexo común, un tronco o una referencia de la cuál nutrirse. Con ello nos parece interesante la reflexión acerca de cómo la libertad creativa aumenta cuando es dependiente de una narrativa. La libertad dependiente: si conservas la narrativa, la imaginación se dispara. Si la pierdes, la imaginación se diluye en la nada. Al final, hasta la libertad necesita de algo a lo que agarrarse. 

                                                    ¡¡¡SALUD Y TELERREVOLUCIÓN!!!

​© 2020 by TELERREVOLUCIÓN HI-UB.

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